Desarrollo Rural

Turismo rural como alternativa de desarrollo local en Nicaragua

Rural tourism as an alternative for local development

Carmen Anielka Arróliga Montenegro 1
Universidad Nacional Agraria, Nicaragua
María Estela López Aburto 2
Universidad Nacional Agraria, Nicaragua

Turismo rural como alternativa de desarrollo local en Nicaragua

La Calera, vol. 25, núm. 45, pp. 121-127, 2025

Universidad Nacional Agraria

Los artículos de la revista La Calera de la Universidad Nacional Agraria, Nicaragua, se comparten bajo términos de Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional. © copyright 2025. Universidad Nacional Agraria (UNA)

Recepción: 26 Marzo 2025

Aprobación: 08 Noviembre 2025

Resumen: El turismo rural ha representado una actividad complementaria de desarrollo económico que permite la diversificación de ingresos a partir de la revalorización de actividades agropecuarias, la generación de empleos en diferentes momentos, el aprovechamiento de los recursos naturales y culturales, la innovación en infraestructuras locales y el impulso de actividades productivas en las comunidades donde se desarrolla. El propósito de esta investigación es analizar al turismo rural como una alternativa de desarrollo local, estudiando dos cooperativas rurales como son el Eco albergue - La Fundadora en Jinotega (zona norte de Nicaragua), que dio inicio con el desarrollo del turismo rural comunitario a partir del 2010, y la Cooperativa Carlos Díaz Cajina situada en la Finca Magdalena (Isla de Ometepe, Rivas, Nicaragua), que inició con el turismo rural en el año 2001. La investigación es de enfoque cualitativo, descriptiva y de tipo no experimental. El muestreo fue de tipo no probabilístico intencional. La metodología se organizó en cuatro fases: i) organizacional y análisis documental, ii) fase de campo, iii) ordenamiento y procesamiento de información y iv) análisis de resultados. Los resultados indican que ambos casos nacen con su forma organizativa en modelo de cooperativas agropecuarias en los años 90; en el caso de la cooperativa Carlos Díaz Cajina, destaca el desarrollo del turismo como una fuente económica secundaria, donde los beneficios generados se distribuyen entre los socios de la cooperativa mediante un modelo integrado, en el que la participación de los pobladores locales tiene funciones preponderantes en la gestión del turismo. En el caso del Eco albergue - La Fundadora, el modelo identificado de igual forma es el modelo integrado, ya que parte desde la gestión e integración de comunitarios y socios de la cooperativa en su organización, en la identificación de los atractivos turísticos y las acciones para promover una actividad turística sostenible. Cada actor asume deberes, responsabilidades y funciones en el desarrollo de actividades enfocadas a la formación integral del recurso humano. En ambos casos se evidencia que la actividad turística genera beneficios económicos a la comunidad de manera directa e indirectamente con la generación de plazas de trabajo temporales, capacitaciones en diferentes temas y generación de emprendimientos. El turismo rural y comunitario, aporta al desarrollo local de las comunidades desde los diferentes modelos de trabajo y gestión, que puede ser de manera colectiva o individual.

Palabras clave: dinamizador rural, cooperativismo, ruralidad, planificación, gestión comunitaria.

Abstract: Rural tourism has been a complementary activity for economic development, enabling income diversification through the revaluation of agricultural activities, job creation at different times, the utilization of natural and cultural resources, innovation in local infrastructure, and the promotion of productive activities within the communities where it is implemented. The aim of this research is to analyze rural tourism as an alternative for local development, focusing on two rural cooperatives: La Fundadora Ecolodge in Jinotega (northern region of Nicaragua), which initiated community-based rural tourism development starting in 2010, and the Carlos Díaz Cajina Cooperative, located at Finca Magdalena (Ometepe island, Rivas, Nicaragua), which began its rural tourism activities in 2001. This research is qualitative, descriptive and non-experimental in nature. Intentional non-probabilistic sampling was used. The methodology was organized into four phases: i) organizational and documentary analysis, ii) field phase, iii) data organization and processing, and iv) analysis of results. Findings indicate that both cases emerged as agricultural cooperatives in the 1990s. In the case of the Carlos Díaz Cajina Cooperative, tourism has developed as a secondary economic activity, with benefits distributed among cooperative members through an integrated model in which the participation of local populations plays a key role in tourism management. In the case of the Eco-Lodge La Fundadora, the model identified is also an integrated one, grounded in the participation and coordination of community members and cooperative partners in organizational processes, the identification of tourism attractions, and the implementation of actions aimed at promoting sustainable tourism. Each actor assumes duties, responsibilities, and specific roles related to the comprehensive training and development of human resources. In both cases, tourism activities generate economic benefits for the community, both directly and indirectly, through the creation of temporary jobs, training opportunities on various topics, and the emergence of local entrepreneurship. The research highlights that rural and community-based tourism contributes to the local development of communities through diverse management and operational models, whether collective or individual.

Keywords: Rural development driver, cooperativism, rurality, planning, community management.

El turismo comunitario es “una modalidad de gestión donde un colectivo es quien controla, administra, retribuye, distribuye, decide, consulta, evalúa, corrige, critica, reflexiona, avanza, ejerce, comercializa, disfruta, sufre y pone cariño y profesionalismo a servicios y productos pensados para turistas y viajeros” (Ragno, 2018, p. 1). En este sentido, el turismo que actualmente se estimula a nivel mundial es aquel en el cual la población local participa de su planificación, gestión y promoción. En este orden de ideas, el turismo comunitario según lo expone Maldonado, (2005) “es toda forma de organización empresarial sustentada en la propiedad y la autogestión de los recursos patrimoniales comunitarios; contribuye a la solidaridad en el trabajo y distribución de los beneficios generados por la prestación de servicios turísticos” (p. 5).

Nicaragua reúne todas las condiciones para favorecer el desarrollo económico y social a través del turismo rural, inclusive en las zonas menos favorecidas, asegurando a los visitantes una experiencia única, vivencial y participativa, además de incentivar una mejor utilización y valoración del patrimonio natural, cultural, ancestral y arquitectónico (Asamblea Nacional de Nicaragua, 2013, p. 1).

Es un reto y una oportunidad que contribuye con el desarrollo de las comunidades, y les proporciona así ingresos adicionales que mejoran la calidad de vida. También se debe concebir como una oportunidad para establecer eficientes mecanismos de organización y autogestión, a los efectos de preservar el patrimonio natural y cultural, costumbres y formas de vida de las propias comunidades (García, 2006).

Arróliga y Zamora (2020) determinaron que el modelo de desarrollo turístico rural comunitario que se gestiona en la comunidad El Ostional, en el Pacífico Sur de Nicaragua, permite un incremento económico en los hogares relacionados directa o indirectamente a la actividad turística, así como una mejora en la infraestructura básica como escuelas, caminos y puestos de salud. El turismo es una actividad complementaria en la economía tradicional de la comunidad y ha resultado ser una alternativa para superar las dificultades sociales, económicas y ambientales.

En Nicaragua existen muchos casos bajo la modalidad de turismo rural y comunitario que se desarrollan en diferentes comunidades, es por ello que se considera importante analizar si el desarrollo del Turismo Rural y Comunitario bajo su enfoque de gestión de manera individual o colectiva, es una alternativa de desarrollo local para los casos de la cooperativa Carlos Díaz Cajina y Eco albergue la Fundadora, permitiéndonos identificar el tipo de modelo de turismo rural que desarrollan y su contribución con el desarrollo local.

METODOLOGÍA

El estudio se realizó en dos sitios; en el Eco albergue - La Fundadora ubicado en la comunidad La Fundadora en el departamento de Jinotega (zona central de Nicaragua), ubicado en la parte baja de la reserva Dantalí - El Diablo. Se llega a ella desde la carretera Matagalpa - Jinotega, por dos puntos de acceso: 1) En el kilómetro 144 de la carretera principal se llega al empalme La Fundadora, y se continúa por seis kilómetros; 2) En el kilómetro 146 se llega al empalme Las Latas, y se sigue por tres kilómetros hasta el albergue. Las coordenadas geográficas según el Datum World Geodesic System de 1984 (WGS 84) son: 13.060120 latitud, -85.912151 longitud.

El otro caso es la cooperativa Carlos Díaz Cajina situada en la Finca Magdalena en Altagracia, departamento de Rivas en la comunidad Balgüe en la Isla de Ometepe, a 1 kilómetro del centro de salud de la comunidad, en las faldas del volcán Maderas. Las coordenadas geográficas según el Datum World Geodesic System de 1984 (WGS 84) corresponden a: 11.4823791 latitud, -85.5094757 longitud.

La investigación es de enfoque cualitativo, descriptiva y de tipo no experimental, debido a que no existe manipulación de variables. Se realizó mediante observación y análisis de la realidad socioeconómica, turística y ambiental de los sitios, sin intervenir en los mismos. Las variables de estudio fueron oferta, demanda, modelo de turismo rural y desarrollo local.

El muestreo fue de tipo no probabilístico intencional, y por conveniencia. Estableciendo criterios de selección del grupo meta; para seleccionar las cooperativas, estas debían trabajar en turismo rural, tener más de cinco años en el sector y ser reconocidas por el Instituto Nicaragüense de Turismo, como destinos turísticos en Nicaragua. De las cooperativas se seleccionaron tres informantes claves que cumplieran con criterios como: tener al menos 10 años de vivir en la comunidad, que conocieran los atractivos de su comunidad y que fueran parte de las cooperativas que están integradas en las comunidades en estudio.

La metodología se fundamentó en los aspectos orientados en la guía para la elaboración del plan de desarrollo turístico de un territorio propuesta por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA, 2008), y las orientaciones teórico-prácticas para la sistematización de experiencias de Jara (2011). La metodología se organizó en cuatro fases: 1) organizacional y de análisis documental; en esta se utilizó la metodología de sistematización de experiencias que incluye: paso uno: El punto de partida, experiencia, haber participado en las experiencias, y contar con registros de las experiencias; paso dos: formular un plan de sistematización y definir el objetivo, experiencias, aspectos centrales y procedimientos concretos a seguir. Tercer paso: recuperación del proceso vivido, reconstruir la historia de la experiencia, ordenar y clasificar la información. Cuarto paso: reflexiones de fondo y procesos de análisis, interpretación crítica y la identificación de aprendizajes y como último paso: puntos de llegada, formular conclusiones, recomendaciones y propuestas. 2) fase de campo en la que se utilizaron técnicas de observación, guías de entrevista y la investigación documental secundaria. Esta fase se realizó considerando la metodología del plan de desarrollo turístico de un territorio, mencionada anteriormente, de esto se tomó en cuenta solamente la parte descriptivo-analítica del diagnóstico, compuesta de la oferta turística y el análisis de la demanda. 3) ordenamiento y procesamiento de información y 4) análisis de resultados.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Según Pérez (2006), el turismo rural (TR) se basa en el desarrollo, aprovechamiento y disfrute de productos turísticos alternativos, y se perfila como una de las actividades que más integra las dimensiones de la ruralidad al concentra el carácter multifuncional de un territorio. Aparicio (2004), citado por Pérez (2006), ilustra la idea del turismo rural, entendido como motor de desarrollo local, y aduce que éste es fundamental para una comunidad en la que la industria no lo es de ninguna forma, presentándose como un sector que genera puestos de trabajo y riqueza. La funcionalidad turística es, por consiguiente, un criterio más de delimitación territorial.

Según Amayo (2016), las condiciones turísticas se determinan por la calidad (favorable o desfavorable) de sus recursos, la oferta (principal o secundaria), los servicios generales y la preparación del personal que está en contacto con el cliente; además, estas condiciones están relacionadas a aspectos socioeconómicos, ambientales y la estructura territorial.

Oferta turística de las cooperativas

Es una cooperativa fundada en noviembre de 1983 con el nombre de “Cooperativa Carlos Díaz Cajina Nº 1 R.L” está constituida por 26 socios de diferentes familias beneficiando a aproximadamente 180 personas; todos originarios de la comunidad Balgüe. La actividad principal es la agricultura (sistemas agropecuarios), cuenta con 387.92 hectáreas (552 manzanas), de estas el 48 % son áreas de bosques protegidos y el resto asignadas entre los socios para la producción de granos básicos para el autoconsumo. En 1997, los socios identifican la oportunidad y la importancia de prestar servicios turísticos, considerando que la finca permite el acceso al volcán Maderas y es un lugar donde se encuentran petroglifos y diversidad de flora y fauna. En 1999 se constituyen como Hostal Finca Magdalena y ofrecen servicios de alojamiento y alimentación, y posteriormente, recorridos guiados por el volcán Maderas, visitas a petroglifos y un recorrido por áreas de producción de café orgánico y áreas de producción de frijol, arroz, plátano y hortalizas.

El Eco albergue- La Fundadora surge en el 2001 como Cooperativa Multisectorial la Reforma R.L; impulsada por la producción de café, trabajando en un sistema ecológico basado en los principios del Manejo Integrado de Plagas.

López (2024) indica que la riqueza natural, cultural y socio económico son parte fundamental de esta comunidad, se encuentran miradores naturales, clima acogedor, diversidad en flora y fauna, historia revolucionaria, personajes pintorescos, rica gastronomía, mitos y leyendas, actividades productivas, culturales y tradiciones que son parte de la vida cotidiana de cada comunitario, caracterizados por su amabilidad y entusiasmo.

Esta iniciativa se encuentra dentro del circuito turístico Dantalí Sur según doña Guadalupe Castro- presidente de la cooperativa (Comunicación personal, julio, 2022), que forma parte de la red de comunidades que ofertar actividades turísticas que benefician económicamente a otras comunidades La Mascota, Aurora, La Sultana, Las Camelias y El Limón.

La forma de trabajo integra a los socios, quienes son parte de la comunidad, y brindan los servicios, previa reservación, de alojamiento para grupos grandes y pequeños en el Eco Albergue, alojamiento en casas de huéspedes comunitarias, alimentación, guiado local; así como actividades de actividades de senderismo, caminata o cabalgatas a la cascada la Bujona, Camping de dos días en la cascada Bujona y tour de café.

Mata et al. (2022) indican que el cooperativismo es un factor clave del turismo comunitario como herramienta de desarrollo local, ya que la actividad turística que integra a la comunidad promueve la integración comunitaria, la gobernanza y el empoderamiento del territorio.

Económicamente el turismo, provoca un efecto multiplicador, en el caso del turismo rural estimula el crecimiento de otros sectores económicos y crea puestos de trabajo directa e indirectamente, y de un modo u otro ayuda a redistribuir la renta entre regiones. Estimula el crecimiento del empleo de forma directa, (servicios de índole turística), y empleo indirecto, destinado a la obtención de las materias primas utilizadas en la producción de los bienes y servicios consumidos por los turistas (Millán et al., 2006).

Demanda turística

Cabrini (2002), citado por Combariza (2012) expone que el turismo rural, contribuye con las economías rurales a través de: “la conservación del empleo, la creación de empleo, el apoyo a las granjas, la preservación del paisaje, la conservación en los servicios, el apoyo al arte y a los productos artesanales rurales, la preservación de la naturaleza y las mejoras ambientales” (p. 56), en este sentido durante la investigación se identificó la demanda turística de las cooperativas y el aporte a la economía del lugar.

En la Finca Magdalena existe una afluencia turística constante e ininterrumpida, con registros que indican la visita de hasta 300 turistas por mes, según el libro de registro de visitantes (Félix Pascual, comunicación personal, 12 de agosto de 2024). Este flujo se traduce en ganancias económicas que contribuyen con la sostenibilidad operativa y financiera de la finca. La información registrada con entrevistas a los socios y validada a través la aplicación de instrumento a los visitantes, confirma la alta participación y el disfrute de las actividades ofrecidas, lo que se refuerza con la percepción general, indistintamente del género, edad o procedencia del turista, de este destino turístico como un sitio fascinante y de alto valor.

En uno de los momentos de registro de información, la mayoría de los turistas fueron extranjeros. El análisis demográfico indica que el 58 % de los visitantes (nacionales e internacionales) se sitúan en el rango de edad entre 15 y 29 años, lo que sugiere un marcado interés de exploración o de aventura en este grupo. Los rangos subsiguientes de 30 a 49 años (36 %) y entre 50 y 70 años representan el 6 % de los visitantes.

Respecto al impacto económico, los ingresos generados por la actividad turística se distribuyen de manera equitativa entre los socios de la cooperativa, siguiendo el mismo modelo de distribución aplicado a los ingresos que se generan por las actividades agrícolas. La actividad turística funciona como un complemento económico, proveyendo estabilidad financiera, especialmente en periodos de baja cotización del café o de bajos rendimientos de los cultivos.

El Ecoalbergue - La Fundadora recibe en promedio 120 visitantes mensuales, cantidad que fluctúa según las temporadas de demanda alta o baja (Agustín Rivera, socio del Ecoalbergue - La Fundadora, comunicación personal, 5 de julio, 2024). A diferencia de otras cooperativas, este sitio atrae mayoritariamente a turistas nacionales. El perfil demográfico dominante indica que el 65 % de los visitantes se encuentra en el rango de edad de 15 a 35 años, mientras que el 35 % restante está compuesto por adultos mayores de 65 años, quienes buscan principalmente tranquilidad y conexión comunitaria. Mediante la implementación de una iniciativa de turismo rural, se han desarrollado servicios como alojamiento, alimentos y bebidas, y senderismo. Esta oferta no solo contribuye a la generación de ingresos para los 54 socios de la cooperativa, sino que también produce un efecto económico positivo en la comunidad circundante, permitiendo a los residentes complementar sus ingresos mediante la provisión de servicios turísticos.

El turismo de aventura, según Juárez et al. (2023) se puede traducir en un turismo que busca realizar actividades que impliquen un riesgo, habilidades físicas y resistencia y cita a Eagles (1995), quien menciona que “son viajes motivados principalmente por la realización de deportes peligrosos y excitantes en ambientes naturales sobresalientes, por mera satisfacción personal y de convivencia social a nivel de pequeños grupos de amigos y entre un público eminentemente joven”. El turismo rural obedece más a un turista que busca más conectar con el mundo rural y con la tranquilidad por eso apunta a mayores de edad entre 40-65 años.

Cardoso et al. (2019), destacan que el turismo rural aparece como una actividad económica complementaria a la agricultura, lo que permite al pequeño productor o unidad productiva, diversificar y ampliar su fuente de ingresos y disminuir la dependencia del monocultivo; además contribuye a la articulación de las diferentes dimensiones del desarrollo ambiental, social, económico y cultural.

Modelo de turismo rural y desarrollo local

El desarrollo del turismo rural comunitario, como modelo para impulsar el desarrollo local, puede ser un proceso lento y complejo. Esta complejidad surge de la necesidad de analizar y adaptarse a las características específicas de cada comunidad en los ámbitos sociocultural, ambiental y económico. Para potenciar el turismo rural comunitario como una alternativa complementaria, es imprescindible realizar una evaluación de sus condiciones turísticas. Este modelo no solo busca generar ingresos, sino promover la revalorización de las actividades tradicionales, la identidad cultural y los valores locales. Adicionalmente, el turismo rural comunitario, es fundamental para garantizar la participación e integración de los jóvenes, asegurando así el relevo generacional necesario para el desarrollo rural integral y sostenible de la comunidad.

Según Pérez (2018), es importante que las cooperativas se centren en el cumplimiento de los principios del turismo rural comunitario, los que son establecidos para consolidar su contribución al desarrollo local humano. El principio central señala que la gestión directa del turismo por las propias comunidades es crucial, ya que asegura dos elementos esenciales para el desarrollo sostenido del sector: 1) la diversificación económica, al permitir que las comunidades se beneficien de los recursos generados por la actividad turística, complementando a la agricultura; y 2) la autogestión, que garantiza una protección de la Reserva Natural, reforzando así las prácticas de conservación.

El objetivo del turismo comunitario es preservar la identidad étnica, la valoración y la transmisión del patrimonio cultural en todas sus formas, ya que las culturas autóctonas son portadoras de valores, historia e identidad (Maldonado, 2005). En el marco conceptual del turismo Hiernaux-Nicolas et al. (2002) identifican y clasifican la actividad turística en tres modelos estructurales: el modelo segregado (infraestructura hotelera en manos extranjeras), el modelo integrado (mayor participación de pobladores locales) y el modelo relativamente integrado (combina características de los modelos anteriores).

En la cooperativa Eco albergue - La Fundadora y Cooperativa Carlos Diaz Cajina, se desarrolla un modelo turístico integrado, asociado generalmente a las pequeñas y medianas empresas; es un elemento colaborador que favorece el surgimiento y desarrollo del turismo en el que ocurre una vinculación de la experiencia turística con el ambiente y la población local. Con este modelo la comunidad participa en la planificación y gestión de la oferta turística; algunos pobladores son asalariados y portadores de determinadas ideas turísticas expresadas en distintas iniciativas.

El turismo inclusivo, al generar empleo e ingresos directos para la comunidad, ha tenido un alto impacto en el desarrollo local del área de influencia de la Cooperativa Ecoalbergue - La Fundadora, afirma su presidente Guadalupe Castro (comunicación personal, 5 de julio de 2022). La afluencia de turistas y de instituciones ha facilitado el desarrollo de proyectos comunitarios, incluyendo programas de educación ambiental dirigidos a los niveles de primaria y secundaria, así como capacitaciones en gestión turística y sistemas productivos como el café, campañas de reforestación y fomento de la agricultura orgánica

La Cooperativa Carlos Díaz Cajina, (Finca Magdalena), ofrece servicios de alojamiento, alimentación y recorridos guiados. Según su presidente, Félix Pascual (comunicación personal, 12 de agosto de 2024), la actividad turística ha sido consistentemente planificada, gestionada y controlada por los socios de la cooperativa.

Según Kieffe (2018) la acción de emprender una actividad turística se conceptualiza como un proceso de construcción social que requiere el uso de recursos específicos con el fin de generar dinámicas territoriales; este proceso se aplica y se observa en el Eco albergue - La Fundadora donde la organización y gestión de la actividad turística, genera beneficios económicos directos e indirectos.

Este estudio permitió caracterizar las condiciones básicas del turismo rural y comunitario en la Cooperativa Carlos Díaz Cajina (Finca Magdalena), que capitaliza el atractivo natural de la Isla de Ometepe, reconocida a nivel mundial como un destino turístico, y a la Cooperativa Eco albergue - La Fundadora, que basa su oferta en atractivos naturales (senderos y cascadas) y socioeconómicos (el Eco albergue y fincas agroturísticas). Los hallazgos confirman que el turismo rural y comunitario contribuye al desarrollo local de las comunidades. Esta contribución se materializa a través de diversos modelos de trabajo y gestión (colectivos o individuales), que pueden generar beneficios en cadena, siempre y cuando la actividad turística sea planificada y ejecutada bajo criterios de sostenibilidad.

El análisis comparativo de las experiencias turísticas en el Eco albergue - La Fundadora y la Cooperativa Carlos Díaz Cajina (Finca Magdalena) muestra la existencia de componentes comunes que han guiado el inicio, gestión y desarrollo de su modalidad. Estos factores incluyen la identificación inicial de necesidades económicas y ambientales de las comunidades. Ambas iniciativas comparten la forma organizativa de cooperativa y han optado por el turismo rural comunitario como estrategia para la diversificación y el complemento de sus recursos económicos. Un elemento clave ha sido la identificación de los recursos turísticos potenciales, ya sean naturales o culturales.

Mata et al. (2022) menciona que las cooperativas que se encuentran inmersas en la actividad turística se han reconocido como un detonante del desarrollo sustentable, pues se considera que su naturaleza de cooperación y visión comunitaria puede establecer políticas internas de manejo de los recursos naturales, promoviendo el cuidado de los ecosistemas y culturas. El cooperativismo es un factor clave del turismo comunitario y una herramienta de desarrollo local, que promueve la integración comunitaria, la gobernanza y el empoderamiento del territorio, con ello se busca la satisfacción del entorno socio – político del desarrollo local.

En términos de gestión externa y regulación, ambos casos han recibido apoyo institucional y han estado articulados con actores públicos y privados.

López (2024), plantea que el primer paso, dentro del componente del modelo de turismo rural y comunitario, es la identificación de actores que podrían establecer alianzas, como las autoridades gubernamentales y municipales que bajo el modelo de desarrollo económico, sociocultural y ambiental, desean impulsar alternativas que aporten al desarrollo local de las comunidades rescatando su esencia vital con los comunitarios desde procesos de sensibilización y concientización de ser protagonistas del desarrollo personal y colectivo.

Mainet-Pérez et al. (2023) plantea que para obtener un mejor desempeño en las zonas turísticas rurales es necesario que exista un vínculo estrecho entre las diferentes entidades o sectores que forman parte de estas zonas rurales, como instituciones gubernamentales y no gubernamentales, empresarios locales y pobladores de la comunidad.

Desde lo ambiental, las actividades se desarrollan en áreas que pertenecen o limitan con reservas naturales sujetas a planes de manejo establecidos por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA). El desarrollo de capacidades ha sido fundamental, evidenciado por la continua formación y capacitación en temas como la gestión y desarrollo del turismo rural y la protección ambiental. En cuanto a la oferta, las modalidades turísticas predominantes incluyen el turismo de aventura, el turismo de naturaleza y el turismo cultural.

Acuña at al. (2021), indican que “Es fundamental que el turismo se desarrolle con una adecuada gestión, especialmente en lo que se refiere a la planificación de los destinos turísticos, considerando principalmente la capacidad de carga de los sitios más sensibles” (p. 102).

El turismo rural comunitario se fundamenta en el fortalecimiento del cooperativismo como eje organizativo. La estrategia clave para la diversificación económica de las comunidades es la implementación de modalidades turísticas especializadas, que incluyen el turismo de naturaleza, el ecoturismo, el turismo de aventura y el agroturismo. Estos servicios se gestionan localmente, enfatizando la interacción cultural y ambiental, y son potenciados por el apoyo de instituciones públicas y alianzas con el sector privado.

CONCLUSIONES

Ambas cooperativas iniciaron su trayectoria organizativa durante el período de la reforma agraria e integraron posteriormente la actividad turística como estrategia de diversificación de sus actividades económicas y de desarrollo. Esta integración genera beneficios económicos directos para los socios e impactos socioeconómicos indirectos en las comunidades, a través de la generación de empleo y el aumento del ingreso local. La Cooperativa Carlos Díaz Cajina (Finca Magdalena) y el Eco albergue - La Fundadora, capitalizan atractivos naturales distintivos. La Fundadora está ubicada en la zona central Norte de Nicaragua, caracterizada por su clima fresco, paisajes montañosos, bosques de pino y ambiente rural. La Finca Magdalena se localiza en la Isla de Ometepe, un destino consolidado a nivel global y reconocido por la UNESCO como Reserva de Biosfera, lo que resalta la riqueza y la variedad de sus bienes naturales.

El turismo rural y comunitario aporta al desarrollo local de las comunidades y se manifiesta a través de diversos modelos de trabajo y gestión que pueden ser colectivos o individuales y capaces de generar beneficios en cadena. La efectividad de esta contribución es posible si las actividades son planificadas y desarrolladas con criterios de sostenibilidad y en vínculo con las estrategias de desarrollo nacional.

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Notas de autor

1 MSc. Desarrollo Rural
2 MSc. Desarrollo Rural

Información adicional

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